Ghana y los derechos que nadie escribe: trabajo de campo con ONGs locales

Paula Reyes

Jurista · Programa Human Rights, Accra, Ghana

8 min de lectura

La primera semana en Accra pensé que mi formación jurídica iba a ser lo más útil que aportaría. La octava semana entendí que lo más útil había sido aprender a escuchar sin el marco conceptual del derecho europeo interponiéndose entre yo y lo que me contaban.

Women in Law and Development in Africa: la organización que cambia el enfoque

WiLDAF Ghana es una de las organizaciones de derechos de la mujer con mayor trayectoria en África Occidental. No trabajan exclusivamente con litigación —aunque a veces acompañan casos concretos— sino con lo que ellas llaman 'alfabetización legal': enseñar a mujeres en comunidades rurales y periurbanas cuáles son sus derechos bajo la legislación ghanesa, cómo ejercerlos, y qué recursos existen cuando son vulnerados.

Mi rol durante las ocho semanas fue apoyar al equipo jurídico en la documentación de casos, la preparación de materiales educativos adaptados a contextos comunitarios, y en la coordinación de dos talleres en comunidades periurbanas de Accra. Y, sobre todo, escuchar.

Los casos que te cambian la perspectiva sobre el acceso a la justicia

En España, el derecho a la herencia de la mujer está tan consolidado que no es un tema de debate jurídico real. En Ghana, el Intestate Succession Law de 1985 —que reconoce igualdad de derechos sucesorios independientemente del género— convive con sistemas de derecho consuetudinario que en muchas comunidades siguen aplicándose para excluir a las viudas de los bienes familiares.

Documenté ocho casos de mujeres que habían perdido el acceso a sus propias viviendas tras la muerte de su marido por la presión de la familia política y la falta de conocimiento sobre sus derechos legales formales. Ninguna de estas mujeres había podido acceder a representación jurídica. Ninguna sabía que podía reclamar.

«Tener un derecho que no conoces es no tenerlo. Nuestro trabajo es que las mujeres sepan que existen antes de que los necesiten.» — Abena Asante, directora de WiLDAF Ghana

Lo que le rompió el corazón (y lo que no)

Lo que me rompió el corazón fue la brecha entre el derecho formal y la realidad aplicada, y la velocidad a la que esa brecha puede cerrarse o mantenerse dependiendo de si hay o no hay una organización local presente en esa comunidad. Y también la consciencia de que, como voluntaria internacional, mi presencia tenía un límite de tiempo artificial que la realidad de esas mujeres no tenía.

Lo que no me rompió el corazón fue WiLDAF. Ver una organización liderada íntegramente por mujeres ghanesas, con financiación mixta —internacional y local—, con metodología propia y con una estrategia de largo plazo que no depende de la rotación de voluntarios extranjeros, me devolvió la fe en lo que puede hacer la sociedad civil cuando tiene autonomía real.

¿Qué perfil encaja con este programa?

Juristas, estudiantes de derecho de cuarto o quinto año, trabajadores sociales con experiencia en género o derechos humanos. El programa no exige hablar twi —la lengua mayoritaria en Accra— pero sí inglés fluido, ya que es el idioma de trabajo institucional en Ghana. Y exige, sobre todo, la disposición de dejar en suspenso los marcos conceptuales propios durante el tiempo suficiente para entender los que ya existen aquí.

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